10 consejos para APRENDER como APRENDER

par helene | 11 Sep 2023 | Technique d'apprentissage

¿Cree que lo que más necesita su hijo es aprender a aprender? ¿Quiere hacer que todo el tiempo dedicado a sus lecciones y a su aprendizaje sea más fructífero? ¿Se pregunta qué herramientas podría poner a su disposición para ayudarle a ser más eficaz en su aprendizaje, sus deberes o la preparación de sus exámenes? Hélène Peteau, terapeuta ocupacional especializada en problemas de aprendizaje, recomienda 10 herramientas y métodos probados, basados en la investigación en neurociencia, para optimizar el increíble potencial del cerebro de su hijo. ¡Y enseñarle a aprender!

1. Utilizar el método Pomodoro para mejorar la atención

La atención de los niños, es decir, la capacidad de escuchar y realizar una tarea, varía considerablemente según la edad, la actividad y el entorno. Para un niño de 5-6 años, la duración es de aproximadamente 15-20 minutos. Sería de 20-30 minutos para un niño de 7-8 años, luego de 25-35 minutos para un niño de 9-10 años, y de 30-40 minutos para los niños que entran en la escuela secundaria.

La técnica Pomodoro, “tomate” en italiano, se basa en el uso de un temporizador como el Time Timer. Solo tiene que ajustarlo a un tiempo que le parezca realista y eliminar todas las posibles distracciones para que su hijo pueda concentrarse. ¡Después, dele una recompensa para que descanse y disfrute del descanso! Unas cuantas sesiones de este tipo ayudarán a su hijo a progresar en su trabajo.

2. Ayudar a su hijo a ajustar la cantidad de atención necesaria para la tarea

Jean-Philippe Lachaux, neurobiólogo y especialista en atención, utiliza la imagen del potro para cuantificar la atención necesaria para realizar una tarea. Hay que imaginarse caminando sobre este potro, estimando estas tres dimensiones antes de empezar una actividad escolar:

  • El potro puede ser largo o corto, dependiendo de la duración de la actividad.
  • Su altura mide el nivel del desafío: es alta cuando se prepara una competición crucial, o está a ras del suelo si se trata de un simple ejercicio. Las consecuencias no serán las mismas en caso de caída.
  • Finalmente, este potro puede ser estrecho o ancho, dependiendo del nivel de atención requerido para equilibrarse en él. Podemos imaginar que cuanto más difícil sea un ejercicio, más estrecho será.

Permitir que el niño entienda este concepto antes de comenzar el ejercicio es una buena manera de enseñarle a medir el esfuerzo de atención necesario, como un esquiador antes de bajar una pista de esquí alpino. Debe preparar el terreno: conocer la longitud de la pendiente, su nivel de dificultad indicado por los marcadores de color y su condición física, para asegurar el éxito de este descenso. Esto es aún más importante para los niños con problemas de aprendizaje, ya que a menudo tienden a desarrollar ansiedad de desempeño al sobrestimar el nivel de dificultad del ejercicio.

3. Empezar con la tarea más difícil

Afronte primero lo que resulte más difícil o lo que menos guste, cuando la capacidad de atención es mayor.

4. Memorizar a largo plazo con la repetición espaciada

La técnica de memorización llamada “repetición espaciada” es propuesta por Barbara Oakley, profesora de la Universidad de Oakland y McMaster. Consiste en memorizar mediante repeticiones espaciadas. Implica, por ejemplo, repetir una nueva palabra durante varios días.

Como se muestra en el siguiente gráfico, si la información se ve solo una vez, no se imprimirá en el cerebro. Si se revisa un día, una semana, luego un mes y un semestre después, quedará permanentemente impresa en la memoria a largo plazo.

5. Usar analogías

La analogía nos permite transformar el conocimiento abstracto en una imagen visual concreta en la que podemos proyectarnos.

Por ejemplo, explico a los padres que su hijo con disgrafía hace dos cosas al escribir: debe producir la letra y, al mismo tiempo, prestar atención a la ortografía. Su situación es comparable a la nuestra si tenemos que conducir en Londres por primera vez, por la izquierda, y al mismo tiempo mantener una conversación con nuestro jefe.

6. Animar a su hijo a jugar a ser maestro

Explicar la lección que se está aprendiendo o discutir ideas estimula el proceso creativo. Esto permite hacerse una amplia gama de preguntas y buscar posibles soluciones. La capacidad de explicar a los demás, ya sean compañeros o padres, es la última fase del proceso de aprendizaje y significa que se ha dominado el tema. Como dice Nicolas Boileau: “lo que está bien concebido se enuncia claramente”.

7. Solicitar los 3 VAK para permitir el aprendizaje multimodal

Según Luc Rousseau y Jeanne Brabant-Beaulieu, los “estilos de aprendizaje” llamados VAK —visual, auditivo y kinestésico— se basan en la creencia de que el cerebro se desarrolla según una modalidad sensorial dominante. Esta creencia no tiene fundamento científico. Las áreas visuales, auditivas y motoras del cerebro están hiperconectadas. Por ejemplo, si necesitamos aprender una nueva palabra de vocabulario, además de escucharla, la codificamos más profundamente leyéndola, escribiéndola y pidiendo a nuestro cerebro que fotografíe su imagen. Esta transferencia intermodal asegura un procesamiento óptimo del aprendizaje.

Dos niños estudiando, uno de ellos desanimado

8. Anticipar y luchar contra la procrastinación

Al igual que en una competición deportiva, no se prepara todo el día anterior. La procrastinación es una actitud de evasión: tan pronto como pensamos en algo que no nos gusta particularmente, se activan las áreas del cerebro asociadas con el dolor. Entonces posponemos la tarea abrumadora y dirigimos nuestra atención hacia algo más agradable. Esto nos hace sentir mejor, al menos temporalmente.

Para luchar contra la procrastinación, es importante definir los diferentes pasos, o mini-misiones, necesarios para lograr el objetivo. Procediendo paso a paso, una mini-misión tras otra, con el método Pomodoro, avanzamos serenamente en el proceso de aprendizaje, como lo hacemos en un entrenamiento deportivo.

9. Dormir lo suficiente

El sueño tiene varias acciones en el cerebro. En primer lugar, desempeña un papel esencial en el proceso de memoria y aprendizaje. Ordena las ideas, borra los recuerdos triviales, refuerza los importantes y tiene una tremenda capacidad para resolver problemas difíciles.

En segundo lugar, la atención se desactiva durante el sueño, permitiendo que otras áreas del cerebro se comuniquen entre sí y consolidando las conexiones neuronales esenciales para nuestro aprendizaje.

Finalmente, estar despierto produce toxinas en el cerebro. Mientras dormimos, las células cerebrales se encogen, liberando espacio entre ellas para deshacerse de las toxinas. El cerebro se limpia y se mantiene sano. Estas tres acciones combinadas durante el sueño permiten recompensar los esfuerzos de un día de estudio.

10. Integrar las actividades físicas en el proceso de aprendizaje

Niño practicando deporte para mejorar la atención y el aprendizaje

Ahora sabemos que la actividad física favorece el aprendizaje, especialmente porque desencadena la secreción de BDNF, el factor neurotrófico derivado del cerebro. Esta proteína estimula el desarrollo de nuevas neuronas y preserva las existentes, especialmente en el hipocampo. Sería así un “fertilizante cerebral milagroso”, según John Ratey, profesor de psiquiatría en Harvard. Piense que cada vez que su hijo va a su clase de atletismo o de baile, asimila sus lecciones del día.

Soy Hélène Peteau, terapeuta ocupacional y profesora de francés. Si su hijo tiene problemas de aprendizaje, ¡contácteme!